Fueron muchos años viajando por el interior del país, siempre con la ilusión de encontrar un
lugar donde conjuguen todo lo que un viajero desea ver: vegetación, aves, fauna silvestre,
vestigios arqueológicos, costumbres ancestrales, vistas impresionantes y gente hospitalaria.
Mi esposo arquitecto y yo administradora hotelera, llegamos a Leymebamba, atraídos en primer
lugar por la enigmática cultura Chachapoyas. Queríamos conocer el museo de Leymebamba, que
alberga más de 200 momias encontradas en la impresionante Laguna de los Cóndores, el cual
nos dejó prendados.
A partir de ese momento nos propusimos conocer todo el Valle del Utcubamba y sus tesoros
escondidos, porque además de los lugares turísticos tradicionales hay infinidad de vestigios
arqueológicos interesantísimos y todos muy cercanos a Leymebamba.
Fuimos descubriendo no solo la cultura Chachapoyas sino además sus costumbres actuales y
ancestrales, las potencialidades existentes en las manos de sus gentes, la riqueza de sus
tierras, del rio Utcubamba, y por si fuera poco donde abundan las lluvias que riegan los campos.
Adquirimos un terreno a las afueras del pueblo de Leymebamba, en el anexo de San Miguel, sobre
un terreno conocido como “La rangra” (pedregal), con una inclinación de 35 grados en promedio al
pie de la carretera, donde la tierra había sido sobre explotada con cultivos y fertilizantes.
Solo había maleza y uno u otro arbusto nativo y no había acceso a agua ni energía eléctrica. Con
una vista magnifica del valle y pueblos aledaños a lo lejos
En julio del año 2011 iniciamos a hacer limpieza del terreno retirando toda mala hierba,
moviendo la tierra y salvando uno que otro arbusto natural. Ese mismo año hicimos un invernadero
y compramos 1,000 arbolitos nativos (alisos, cedros, putiqueros, motuy, sauco, pajuros) con los
cuales iniciamos la reforestación.
Pasados los meses fuimos recolectando semillas y haciendo nuestros propios almácigos generamos
nuevos arbolitos, en simultáneo abrimos camino y continuamos la limpieza, generamos algunos
caminos naturales para llegar más fácil a las áreas de trabajo, con ello vimos la necesidad de
crear plataformas por medio de andenes y así tener áreas planas donde construir, áreas
habitables o jardines. Dando así inicio a la construcción de RANGRA WASI Eco lodge.